Instrucciones:
1. Preparar los champiñones:
Limpie los champiñones con cuidado con un paño húmedo o un cepillo. Si son grandes, córtelos por la mitad o en cuartos para que se cocinen uniformemente.
2. Prepara la masa:
En un tazón grande, mezcle la harina, la maicena, el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el pimentón, la sal y la pimienta negra.
Añade agua con gas fría (o cerveza, agua o leche) y el huevo (si lo usas). Mezcla hasta obtener una mezcla homogénea (la masa debe quedar ligeramente espesa, pero vertible).
3. Calentar el aceite:
Llene una olla o sartén profunda con 1 a 2 pulgadas de aceite y caliéntela a 350–375 °F (175–190 °C).
4. Cubrir y freír los champiñones:
Sumerja cada hongo en la masa, dejando escurrir el exceso
Coloque con cuidado unos cuantos hongos en el aceite caliente (no los amontone).
Freír durante 2-3 minutos hasta que estén dorados y crujientes.
Retirar con una espumadera y escurrir sobre un plato forrado con papel absorbente.
5. Servir caliente:
Espolvorear con sal extra si es necesario.
Sirva con aderezo ranch, alioli o gajos de limón y adorne con perejil fresco.
Consejos para una textura más crujiente:
Use líquido frío (agua con gas o cerveza) para una masa más ligera.
Doble fritura: Fría una vez a 175 °C, deje reposar y vuelva a freír a 190 °C para que quede más crujiente.
Añada 1 cucharadita de levadura química a la masa para que quede más esponjosa.
¡Disfruta de tus champiñones fritos, crujientes y dorados como refrigerio o aperitivo!
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